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ORIGEN DE LAS
A..~T1GUAS
¡'·AM1LIAS DE CHILLÁN
5
1'vlucho Oro
y
diligencias tuvieron que gastar
y
hacer estos nuevos
nobles. En su afán de encontrar abolengos
n~·buscaron
noticias y datos
en las tierras de Vizcaya. :\Iemorable es el "¡aje que hizo el Corregidor
Zañartu. para saber quiénes eran sus abuelos; e inteligentes los ardides
de
que se valieron para construir árboles geneaJóglcos e informaciones
de nobleza. A disposici6n de su oro estaban los venales reyes de armas
de la decadente España, y dispuesta la mano del rey para firmarlas;
preciosas entradas para mantener a sus cortesanas
y
cortesanos.
A la época de la Independencia, las familias vascas se habían mul–
tiplicado y emparentado, fomando un núcleo social bien definido,
dominan te y cerrado. Quisieron ser a toda costa los primeros. A su paso
sali6 el joven general José Miguel Carrera, aquel bullicioso estudiante
del Colegio Carolino y tremendo vecino de la calle Agustinas, que an–
tes de partir para Europa los había conocido, si no a ellos, a lo menos
a sus padres, vendiendo tras
el
mostrador. Orgulloso hasta la am–
bici6n, jamás toler6 la insolente actitud de los Larraín que represen–
taban el poder social en 1810. Los bautiz6 irónicamente con el apodo de
la , Casa Otomana>. Se burl6 además de las maneras versallescas ad–
quiridas por el cabildante Eyzaguirre, hijo del vasco Domingo.
En el desarrollo republicano hicieron pesar grandemente su situa–
ci6n estas famillas de origen vasco. El escritor liberal don Benjamín
Vicuña Mackenna, hijo de patricios y nieto de guerreros , ri6 de las pre–
tensiones genealógica!) de sus contemporáneos. A su criterio de historiador
no
pasó
inadvertida esta situaci6n de los descendientes de los vascos. En
1878 decía: «En todas partes aparece hoy, en efecto, el elemento vizcaíno,
triunfante como en los buenos tiempos del Obispo Salcedo, hace 250
años. En la alta magistratura, en los dueños de palco, en los mayores
contribuyentes, en la Cámara de Diputados, donde
el
quorum es siem–
pre vizcaíno, como si nuestros legisladores se sentaran todavía al pie
de la encina de Guernica; en el Senado, en las calles mismas. .. así
los miembros de las Cortes de Justicia son casi todos vizcaínos; Covarru–
bias,
Valenzuela,
Vargas. Bernales. Lastarria, Amunátegui, Vergara
1
Gandarillas, etc., y de la misma manera, en
el
Senado. De los tres Se–
nadores de Coquimbo y de los tres de Aconcagua, cuatro son vizcainos:
los de Santiago y de Colchagua lo son todos. Trece senadores vizcaínos
entre quince.
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